¿Se puede compartir el porno?

Aunque suele ser un consumo individual y muy íntimo, a veces te empieza a resonar una pregunta: ¿y si lo miro con él?

Por Denise Tempone


Foto: Fotomontaje gentileza de Lola Garcìa Garrido

Para muchas, el porno es algo así como un patio de recreo al que se sale a jugar. A algunas se nos da por explorarlo solas, otras no lo hacemos hasta que nos invitan. Pero algo es cierto: el porno no es para todas, es parte -o no- de nuestra propia búsqueda de placer. Y como en todo espacio donde se juegan los deseos, no siempre sabemos manejar las sensaciones que nos suscita enfrentarnos a fantasías ocultas, tanto propias como ajenas. Es que con la llegada del porno a Internet, la web funciona como una suerte de “tenedor libre de deseo” y, cada vez que abrimos un buscador, tenemos la oportunidad de abrir un juego distinto para conocer y conocernos. La pregunta es: esa exploración, ¿la podemos compartir? ¿Qué parte? ¿Hasta dónde? ¿Cómo encontrar qué platos de ese tenedor libre queremos mantener como parte de nuestro mundo individual y qué platos podemos usar como una herramienta cachonda para degustar en pareja? ¿El porno puede ser un espacio para ahondar sensualmente en la pareja o puede funcionar como un disparador para fantasear de a dos?

MÁS QUE PORNO

Aunque a simple vista parezca que analizar el porno es un “overthinking”, hay mucho para descubrir en nuestra forma de relacionarnos con el lado XXX de la sexualidad. En cada búsqueda que emprendemos (o decidimos no emprender), incluso en la más banal, encontramos mucho más que eso que deseábamos: encontramos diferentes aspectos de nosotras mismas que mantenemos a oscuras, encerrados, a veces incluso para nosotras mismas. Es lógico que, en un mundo en el que el deseo femenino (¡aún!) se mira con desconfianza, nos asuste arrojar luz sobre esas partes. Sin embargo, permitirse la exploración es parte de un camino de autodescubrimiento que repercute en las relaciones. Por ejemplo, es mucho más fácil entender las profundidades eróticas del otro cuando nos permitimos explorar las propias. Es más fácil que entiendas que a otro puede darle placer algo “desagradable” si vos misma te permitiste indagar en lo “desagradable” que te da placer a vos. Esta genuina curiosidad habilita nuevos espacios de encuentro, más íntimos y genuinos.

La genuina curiosidad por los gustos de tu pareja habilita nuevos espacios de encuentro, más íntimos y auténticos  Foto: Corbis

La genuina curiosidad por los gustos de tu pareja habilita nuevos espacios de encuentro, más íntimos y auténticos. Foto: Corbis

¿COMPARTIR O SOBRECOMPARTIR?

El porno es privado, no tiene por qué ser compartido sí o sí, pero la pregunta es: ¿una pareja es más abierta si ven porno juntos? ¿Están más unidos por conocer “esa cara” del otro? La clave está en las formas de compartir. La puertita que abre el porno de a dos puede tener un potencial riesgoso. Podés llegar a descubrir que tu imaginario y el de tu compañero no tienen absolutamente nada que ver y hasta escandalizarte por algún que otro deseo. Lo mismo puede pasarle a él. La diferencia entre compartir y sobrecompartir está en el filtro, en saber hasta dónde. Intercambiar archivos puede parecer una revelación súper honesta y, de hecho, lo es, pero eso no significa que no convenga activar mecanismos de autoprotección -tal vez haya cosas que no quieras revelar- y de protección hacia el otro -si sospechás que algo puede angustiarlo o maltratar su ego-. Hay partes de lo sexual que son tan, pero tan íntimas que está muy bien que queden solo para nosotras. Dicho esto, las parejas (inteligentes) suelen hacer una selección entre tooodas las cosas que las calientan, un recorte de ese mundo secreto que sienten “digno” de ser mostrado y que no las deja tan expuestas ni expone al otro.

OK O KO

¿Es el porno, como aseguran muchos, una suerte de viagra en la pareja? No hay reales garantías de esto. El mundo XXX trae miles de herramientas nuevas divertidas de implementar: mirar a otros, buscar ideas y comentarlas puede sumar mucho, pero no a todo el mundo ni todo el tiempo. Más allá de “lo racional” de mirar porno con otro, de si sirve o conviene, existe algo innegociable en cada uno, que es el placer. En el mundo de las pulsiones, de lo instintivo, esa pulsión es el verdadero impulso para googlear desde la cama con alguien. En nombre de la modernidad y la libertad, somos muchas las que intentamos probar fórmulas con buena prensa sin conectarnos con el verdadero deseo. Olvidate de “los beneficios del porno” o de lo que aseguran los científicos y las supuestas estadísticas que andan dando vueltas. En el terreno de la cama, solo hay una cosa clara: nada que venga de afuera funciona si no te mueve desde adentro. Y ahí, entonces sí, vale la pena googlear.

Si te inhibe la posibilidad de que te escuchen en tus conversaciones probá SnapChat en tu celu que te ofrece mensajería privada. Foto: Corbis

SHARING FILES

Tirarse en la cama a ver porno puede resultar efectivo para un montón de personas, pero para otros es francamente incómodo. Hay otras mil maneras más sofisticadas de arrimar la bocha a fantasías nuevas.

Capturas de pantalla: atrapá ESA imagen, ese momento que te calienta. Puede ser “un adelanto” de algo que querés mostrarle o una simple revelación en la que no vas a profundizar. Ayudamemoria: para capturar, en la mayoría de los celus basta con apretar el botón central y el botón de prendido y apagado en simultáneo. Las imágenes van directo a la galería de imágenes. Listo. Próximo paso.

Chats seguros: SnapChat ofrece servicios de mensajería privada que se pueden destruir sin dejar rastros y no quedan boyando por las redes. Instálenla ambos y practiquen “safe chat”.

Jugar en JPG: que compartas porno no significa que tengas que limitarte a pelis o fotos, animate a textos, a elementos fetish, a videítos de 10 segundos, a estéticas que despierten tu sensibilidad al punto de que desees compartirlas genuinamente. . .

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Spicy Ibiza 2016

Bienvenidos a  ME Ibiza

 Si disfrutas en demacia los diminutos trajes de baño, la juventud y el glamur junto a adonis corriendo por las playas, entonces Ibiza será tu idea del paraiso en la tierra es definitivamente Ibiza. Tu nuevo lugar favorito. Situado justo en las costas de Valencia, Ibiza forma parte de las Islas Baleares y es conocida en todo el mundo, por ser la capital indiscutible de las fiestas.

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